Ayer nos juntamos a almorzar casi todo@s los compañer@s de la empresa (municipal) donde trabajo, a almorzar de salida, pero después del almuerzo, vino la sobremesa, y después las copas y los bailes y las celebraciones y el pasar un rato juntos y en buen armonía.
Lo pasamos muy bien (bueno, al menos eso creo yo), porque había un buen ambiente, un ambiente de camaradería y de amistad, pero además estábamos alegres por algunos acontecimientos positivos de cara a la plantilla (enhorabuena Margarita, Fernando y Magali) y además habíamos sido generosos con los demás, con los que están peor económicamente que nosotros y agradecimos la invitación de los jefes a la comida, pero hicimos una colecta para aquellos que no tenían lo que nosotros si teníamos.
Me sentí orgulloso de mi plantilla y de mis jefes, y también de mí.
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